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Seres imaginarios

Leyendo El libro de los seres imaginarios de Borges. Comparto uno de sus relatos.

El día que conocí a Centeya

La semana pasada Alejandro Dolina, una de las personas que más admiro, estuvo en el programa de González Oro. A pesar de las innecesarias interrupciones de Oro, Dolina habló de la muerte, de sus fracasos amorosos y de las insatisfacciones de la vida como motor de la creatividad y la música.
Uno de los mejores momentos -esos que hacen que la TV no sea una mierda completa- fue cuando citó a Julián Centeya, poeta arrabalero del cual nunca había escuchado ni leído nada. La poesía se llama “Mi viejo” y la reproduzco entera más abajo. Pero Alejandro destacó sólo una estrofa: “Qué mundo habrá encontrao en su apoliyo/si es que hay un mundo pa los que se piantan.” Lo hizo para referirse a las cosas que más extraña del mundo. A su amigos y familiares que nunca volvió a ver. “Una vez que escuchaste esto no podés volver a ser feliz”, concluyó Dolina y recordó la muerte de su padre a través de la poesía de Centeya.

Julián Centeya, Mi viejo
Quisiera amasijarme en la infinita
ternura de mi barrio de purrete,
con un cielo cachuzo de bolitas
y el milagro coleao del barrilete.
Verlo a mi viejo, un tano laburante
que la cinchó parejo, limpio y claro;
y minga como yo: un atorrante
que la va de sober y se hace el raro.
Mi viejo carpintero era grandote,
y un cuore chiquilín, siempre en la vía.
Su vida no fue más que un despelote
y un poco, claro está, por culpa mía.
Vino en el “Conte Rosso”. Fue un espiro.
Tres hijos, la mujer, a más un perro.
Como un tungo tenaz la fue de tiro.
Todo se la aguantó: hasta el destierro.
Y aquí palmó…aquí está dormido
mi viejo, el pobre tano laburante.
Se la tomó una noche de descuido
y me dejó un recuerdo lacerante.
Qué mundo habrá encontrao en su apoliyo,
si es que hay un mundo pa los que se piantan.
Sin duda el cuore suyo se hizo un grillo
y su mano cordial es una planta.

Escritor periodista

Daniel Guebel, editor de Espectáculos del diario Perfil arremetió con cara de nomerompaslasbolas: “Después del inesperado éxito de mi última novela Derrumbe, antes de fin de año voy a sacar un libro de cuentos”. Tras el desgarrador testimonio exclusivo para The Baires, prosiguió con sus menesteres en la redacción del diario.

Rayuela y el existencialismo

El otro día volví a leer algunos pasajes de Rayuela. La genialidad y la simpleza con la que Cortázar pudo elucubrar profundas reflexiones en medio de diálogos llanos me no deja de sorprender. Y justo después de leer estos párrafos, me quedé un rato pensando…

«Lo malo de todo esto», pensó, «es que desemboca inevitablemente en el animula vagula blandula. ¿Qué hacer? Con esta pregunta empecé a no dormir. Oblomov, cosa facciamo? Las grandes voces de la Historia instan a la acción: Hamlet, revenge! ¿Nos vengamos, Hamlet, o tranquilamente Chippendale y zapatillas y un buen fuego? El sirio, después de todo, elogió escandalosamente a Marta, es sabido. ¿Das la batalla, Arjuna? No podés negar los valores, rey indeciso. La lucha por la lucha misma, vivir peligrosamente, pensá en Mario el Epicúreo, en Richard Hillary, en Kyo, en T. E. Lawrence… Felices los que eligen, los que aceptan ser elegidos, los hermosos héroes, los hermosos santos, los escapistas perfectos».
Quizá. ¿Por qué no? Pero también podía ser que su punto de vista fuera el de la zorra mirando las uvas. Y también podía ser que tuviese razón, pero una razón mezquina y lamentable, una razón de hormiga contra cigarra. Si la lucidez desembocaba en la inacción, ¿no se volvía sospechosa, no encubría una forma particularmente diabólica de ceguera? La estupidez del héroe militar que salta con el polvorín, Cabral soldado heroico cubriéndose de gloria, insinuaban quizá una supervisión, un instantáneo asomarse a algo absoluto, por fuera de toda conciencia (no se le pide eso a un sargento), frente a lo cual la clarividencia ordinaria, la lucidez de gabinete, de tres de la mañana en la cama y en mitad de un cigarrillo, eran menos eficaces que las de un topo.
Le habló de todo eso a la Maga, que se había despertado y se acurrucaba contra él maullando soñolienta. La Maga abrió los ojos, se quedó pensando.
-Vos no podrías -dijo-. Vos pensás demasiado antes de hacer nada.
-Parto del principio de que la reflexión debe preceder a la acción, bobalina.
-Partís del principio -dijo la Maga-. Qué complicado. Vos sos como un testigo, sos el que va al museo y mira los cuadros. Quiero decir que los cuadros están ahí y vos en el museo, cerca y lejos al mismo tiempo. Yo soy un cuadro, Rocamadour es un cuadro. Etienne es un cuadro, esta pieza es un cuadro. Vos creés que estás en esta pieza pero no estás. Vos estás mirando la pieza, no estás en la pieza.